Pediátrica

Este servicio está exclusivamente dedicado al tratamiento de neonatos, lactantes y niños hasta 14 años, y cuenta con osteópatas especialistas con experiencia y formación específica en este ámbito.

Podemos decir que es la siguiente etapa en relación al ámbito Uro-Ginecológico y Obstétrico, con la visión holística de núcleo familiar. La atención osteopática de los más pequeños ofrece a menudo muy buenos resultados, y se ha consolidado como una demanda social creciente.


  • Niños

    A medida que el niño crece, los efectos de un modelado incorrecto pueden llevar a otros problemas más importantes como la aparición de deformidades. Los que exponemos a continuación son los más comunes, pero cualquier niño puede beneficiarse del tratamiento osteopático

    ¿En qué tipo de problemas puede la osteopatía ayudar a los niños más grandes?

    Problemas respiratorios

    Los niños con problemas respiratorios el tórax se mantiene tenso debido a la hiperfunción o “hiperfisiología interna”, se observan mecanismos compensatorios que pueden instaurar una patología si se mantienen en el tiempo: como la Hiperventilación, respiración Bucal, respiración accesoria, como las costillas no se mueven adecuadamente, se agrava la tendencia a sufrir problemas asmáticos. Todo esto es observado, evaluado, diagnosticado y puede ser motivo de tratamiento osteopático, para liberar estas compresiones y ayudar a una buena función del tórax reduciendo la frecuencia y severidad de los ataques asmáticos.

    Problemas músculo-esqueléticos varios

    Durante la infancia, la estructura y la función de los sistemas músculo -esquelético y nervioso son diferentes que en el adulto. Son sistemas que no han completado su maduración y que durante el crecimiento sufrirán cambios dinámicos. El diagnóstico estructural y el tratamiento osteopático son diferentes en el paciente pediátrico que en el adulto, pues un hueso en pleno desarrollo no puede tratarse como estructuras ya formadas.

    Problemas dentales y de los senos aéreos (sinusitis)

    El crecimiento y drenaje dificultoso de los senos aéreos y los huesos de la cara debido a compresiones persistentes aumenta el riesgo de sufrir problemas de ortodoncia y /u oclusión , pudiendo ocasionar también un mal drenaje a nivel de los senos y por lo tanto un cúmulo de mucosidad en su interior así como una respiración bucal persistente con las consecuencias de sequedad de mucosas.

    Problemas de comportamiento y dificultades de aprendizaje.

    Problemas de comportamiento y dificultades de aprendizaje. El mantenimiento de la compresión y falta de modelado hace que los niños se sientan incómodos pudiendo crear dificultades de concentración, hiperactividad constante (el niño no para de moverse), dificultad para permanecer quieto mientras está sentado, así como dolor de cabeza.La compresión severa puede modificar los patrones normales de aprendizaje del cerebro.

    Infecciones de oído (otitis)

    Las infecciones de oído recurrentes, pueden llevar a disminuciones temporales de audición y molestias muy importantes para el niño . Las compresiones mantenidas en los huesos del oído puede impedir el drenaje de fluidos, con un bloqueo de la capacidad de la Trompa de Eustaquio de realizar sus funciones. Con ello las infecciones virales y la consecuente inflamación pueden no solucionarse del todo, creando una vulnerabilidad y cronicidad para próximas infecciones.

  • Una creencia común es que los recién nacidos y los niños no tienen tensiones o problemas fisiológicos ni estructurales porque son "muy pequeños".  La realidad es muy diferente.

    Ya desde el nacimiento, el bebé está sometido a enormes fuerzas, empujando por el útero contra la resistencia natural del canal de parto. El bebé ha de girar y tensionarse mientras se desliza por la pelvis ósea, en su corto pero altamente estimulante camino. La cabeza del bebé tiene la remarcable capacidad de absorber las tensiones de un parto normal, los huesos blandos se superponen, modificando la forma del cráneo. Muchos bebés nacen con formas extrañas del cráneo como resultado.
    A partir de los primeros días, estas "deformidades craneales" remiten de forma espontánea, en cuanto el bebé inicia sus primeras funciones normales (succión, llanto). No obstante esta remisión es frecuentemente incompleta, en ocasiones nos llegan diagnosticados, como deformaciones craneales (Plagiocefalia, braquicefalia y escafocefalia) o Craneosinostosis (Escafocefalia, Plagiocefalia anterior, Trigonocefalia, Braquicefalia bilateral, Plagiocefalia posterior, Oxicefalia), especialmente si el parto ha sido difícil. Como resultado, el bebé ha de vivir con tensiones muy incómodas que afectaran tanto a su comportamiento como a su desarrollo estructural. En las Craneosinostosis no sindrómicas presentan un elevado porcentaje de retrasos funcionales superior al 50%.

    Por norma a los recién nacidos se les debería realizar una exploración osteopática después del nacimiento. Cuanto antes se detecten los problemas, más grande es el plazo de tiempo óptimo para realizar el tratamiento.

    En los lactantes, debido a la rápida evolución de su cuerpo, debe haber una modificación continua de los tejidos; pudiéndose crear así ciertas disfunciones. El osteópata puede ayudar e influenciar en la mejor adaptación de las estructuras, beneficiando el funcionamiento general del bebé.

    ¿En qué tipo de problemas puede ayudar la Osteopatía al bebé?

    Cuando la adaptación natural fracasa se producen muchas alteraciones que se pueden mejorar y solucionar gracias al tratamiento de Osteopatía. Las principales alteraciones que a menudo encontramos son: llanto, gritos, irritabilidad, trastornos del sueño

    • El bebé puede sentirse incómodo, con una sensación constante de presión en la cabeza debido a un parto difícil, que puede hacer persistir las malformaciones (el cual ha podido provocar o agravar las formaciones). Esta incomodidad suele manifestarse con la única arma que tiene el recién nacido para hacerse notar.
    • El bebé duerme solo durante periodos cortos y muy poco de día, despertándose al menor ruido. La tensión ósea mantiene el sistema nervioso del bebé en un estado de alerta persistente, susceptible a mejorar con tratamiento adecuado.


    Dificultades en la alimentación, digestión y evacuación.

    • La alimentación puede resultar difícil por posibles tensiones mecánicas en la cabeza, cara y cuello que irriten los nervios que van hacia la lengua en su salida del cráneo, cosa que hace difícil la succión.
    • Los cólicos y los gases pueden producir regurgitación de leche entre las comidas o ataques de llanto prolongado. Los nervios que se dirigen hacia el estómago desde su salida a través de la base del cráneo pueden estar irritados, hecho que puede dificultar la digestión. El diafragma, entre el tórax y el abdomen, puede estar en tensión provocando un aumento de la presión abdominal y comprometiendo aún más tanto la digestión como la capacidad del estómago para retener su contenido. Muchas veces, se asocia toda esta “cadena disfuncional” a la dificultad de una buena evacuación diaria (respiración, micción & defecación)


¿Puede haber reacciones adversas al tratamiento?

Las reacciones al tratamiento son variables. A menudo el bebé está muy relajado durante y después, luego duerme bien. Ocasionalmente, algunos niños pueden estar intranquilos después del tratamiento , esta es una situación temporal , que habitualmente desaparece en 24-48 horas.

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